
profesiones, expertos

En esta profesión no se puede dejar de aprender
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Mi llegada al mundo de la interpretación es casual en todo momento. Yo no soy el típico actor que soñaba con serlo desde muy pequeño. Sí es cierto que había hecho baile, que me gustaba mucho cantar...., pero no lo tenía pensado, de repente sucedió algo en mi vida y por casualidad. Entré en un grupo de teatro amateur, pero no con vistas a que eso fuese mi profesión, sino como alternativa de ocio.
¿Qué hacías con el grupo teatral?
Pues concretamente hice como cuatro espectáculos. Empecé el primero con mucha ilusión, pero fue a medida que iba trabajando con ellos fui involucrándome cada vez más y más hasta que de repente me vi en el cuarto espectáculo actuando, como ayudante de dirección, haciendo la escenografía, etc... Fue ahí cuando me planté y me dije: “esto es lo que yo quiero hacer”
¿Cuál fue entonces tu próximo paso?
Me enteré entonces de que existía una escuela en Valladolid, La Escuela de Teatro de Valladolid. Me preparé unas pruebas con el “ay mísero de mí” y el Don Juan de La señorita Julia. Me cogieron en las pruebas y ahí empezó este calvario. Fueron unos años maravillosos porque se juntaron un montón de factores importantes. Fue una especie de unión de cosas. Se juntó un grupo de alumnos excepcionales entre los que se encontraban Ana Otero, Fernando Cayo... y tirábamos del carro de un modo increíble. Nos pasábamos el día demandando cosas. También un profesorado magistral que nos apoyaba muchísimo.
¿Cómo fue el paso de Valladolid a Madrid?
A pesar de querer dedicarme a esto, mi intención no era realmente venirme a Madrid. En aquél momento había muchísimo movimiento teatral en Valladolid y lo que tenía pensado era subsistir del teatro. En cine y televisión ni había llegado a pensar. Además, mi formación era únicamente teatral. Al final tras pensármelo decidí venir a Madrid. Así que un buen día llegué, además con trabajo en hostelería ya que no tenía ayudas económicas. Una amiga mía tenía una empresa de hosterlería donde trabajaba de seis de la mañana a tres de la tarde. Al principio no fue tan duro porque nada más a los dos meses de llegar comencé a trabajar en una función e inmediatamente un papel en El maestro de esgrima, de Pedro Olea.
¿Qué tal la experiencia de aquella película?
Aquello para mí era lo más, porque eran muchos factores positivos: un personaje muy interesante, seis días de rodaje, trabajaba con Joaquím de Almeida. Yo pedí permiso en la obra de teatro, porque necesitaba esos días de rodaje y curiosamente me dijeron que no. Así que decidí dejar la función para irme a la película.
¿Cómo fue tu sensación de cara a afrontar un primer trabajo de esa magnitud?
Yo me sentía un poco perdido, la verdad. Al final me llevé un pequeño palo. Yo soy un cinéfilo empedernido y me gusta que me engañen con las películas. Yo me dejo engañar con una facilidad alucinante y cuando de repente veo que todo es mentira, me llevé un palo muy grande. Pero bueno, eso se solucionó yendo al cine a ver una película de Spielberg. Después, en el rodaje, ya entré nuevamente en el juego de la mentira. Pero llegué sin saber esto de que por ejemplo, mi entrada en la casa del perwsonaje, se hacía: la subida por la escalera en un lado, la puerta en el otro lado y el salón más lejos aún. Yo al principio me volvía loco. Me sentía muy pequeñito, pero al final te va gustando cada vez más y te acostumbras.
A partir de esa película...
A partir de esa película volví a poner copas. (Risas) Yo decía ¡esto es jauja, ya está todo hecho!. Hace poco le oí decir a un director, Mariano Barroso, que el estado natural de un actor es estar en paro. Todos luchamos porque eso no sea así. La verdad es que yo nunca he parado de trabajar, pero es muy difícil vivir de ello. Va mucho a temporadas porque a veces coinciden papeles en series con obras de teatro, etc..
“Para mí no hay mucha diferencia entre cine y tele. Uno tiene que tener muy claro siempre el sitio donde está”
¿Qué supone para una actor de teatro empezar a trabajar en el mundo del audiovisual, cómo te adaptas?
Es complicado, más que nada porque tú haces el trabajo y luego te ves, y ves los errores, claro. Tuve la tremenda suerte que puede haber, que es empezar con Paco Pino y Luis Gimeno. Todo lo que sé del audiovisual lo debo en mucha parte a la ayuda de estas dos personas.
¿Qué diferencias a nivel interpretativo podrías destacar entre el teatro y el audiovisual?
Depende mucho del actor. Hay actores que trabajan de la misma manera en cine, teatro y televisión. Yo, siempre he pensado que tengo una voz muy teatral y es, por ejemplo, algo que intento corregir cuando hago cine o televisión. Pero la forma de abordar un personaje intento hacerlo siempre de la misma manera. Uno tiene que tener muy claro siempre el sitio donde está. Para mí no hay mucha diferencia entre cine y tele. La diferencia quizás más notable es que la televisión es muy inmediata y tienes que estar muy preparado. En cine tienes tiempo para prepararte.
¿Dónde te sientes más cómodo?
Son distintas. El teatro es mi medio y donde me siento más libre, pero también me gusta mucho trabajar delante de la cámara.
Dos series de televisión en las que has actuado son muy teatrales, como Agitación Masiva y Amar en Tiempos revueltos... ¿no echas de menos la respuesta inmediata del público?
No, porque la verdad es que no he dejado nunca de hacer teatro. Siempre me sale alguna obra. Te puede faltar en un momento dado, pero tampoco dejas de hacerlo del todo.
Ahora mismo estás escribiendo el guión de un cortometraje con una de las guionistas de la serie Hospital Central. ¿Te influye mucho el hecho de ser actor a la hora de escribir?
Me influye todo. Escribo mucho pensando en mí, la verdad. Es cierto que ya hay personajes que los escribes con mis características. La guionista me da la técnica de guionista, pero yo pongo mi granito de arena. Ella quiere definirlo de una manera y yo de otra. También me gustaría mucho pasar a la dirección. La verdad es que me gusta hacer de todo.
¿Cuál es el cine que a ti te gusta?
Soy muy almodovariano, me gusta todo lo que hace. Me interesa también, por ejemplo, el tempo y el color del cine oriental. Es magistral. Kim Ki Duk, por ejemplo, tiene películas impresionantes.
¿Qué opinas de una iniciativa como la de Cinemavip?
A mí me parece fantástico que también los que llevamos tiempo necesitamos páginas de este tipo, para saber qué es lo que se está moviendo. Esta es la profesión del no dejar nunca de aprender. Es un continuo dar y recibir.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar a ser actor?
El actor tiene que tener muy claro que, al igual que para un violinista su instrumento es el violín, nuestro instrumento somos nosotros y tenemos que tenerlo afinado en todo momento. Hay que hacer muchas cosas, porque aprendes de todo el mundo y una gran variedad de cosas. Así siempre estarás afinado.
¿Una escena favorita?
Una escena de Azul, de Kieslowsky, cuando está en el hospital debajo de las sábanas.
| Recomendar Post: | |
|---|---|
| |
|

Para llegar a ser actor hay que estudiar.
Juan Polanco, nacido en Oviedo, es un actor con una extensísima trayectoria en la que ha tocado prácticamente todos los palos. Cine (El lobo, Pídele cuentas al Reu o Justino, un asesino de la tercera edad), televisión (El comisario, Médico de familia, Hospital central) y muchísimo teatro. Nos cuenta cómo ha llegado a esto.
¿Cómo has llegado a esto?
Desde muy pequeñito, casi desde que aprendí a hablar. Ya en el colegio siempre me seleccionaban para realizar todas las obras de teatro. Parece ser que leía muy bien y pronunciaba también muy correctamente. A mí me gustaba mucho, la verdad.
¿Cuándo fue el siguiente paso importante?
La siguiente decisión fue ya cuando tenía alrededor de los diecisiete años. A mí me gustaba mucho la música y tocaba el bajo en una orquesta. A la vez interpretaba con el grupo del instituto. El problema surgió cuando coincidieron las dos cosas. Con el grupo de teatro ganamos un premio en León el mismo día que o tocaba con una orquesta en una boda. Tuve que elegir, y elegí el teatro. Ahí fue yo creo que cuando pensé “voy a ir a Madrid a estudiar teatro”
¿Cuáles fueron los primeros pasos en tu formación al llegar a Madrid?
Al llegar lo primero que hice fue realizar el examen de ingreso en la RESAD, lo aprobé pero el problema fue que aprobé más de la cuenta. Entonces quedé fuera de la escuela, pero aún así yo decidí quedarme en Madrid. Fue un año un tanto extraño porque la verdad es que no hice nada. Realicé alguna prueba que otra pero no mucho más. En el segundo volví a repetir las pruebas de ingreso a la RESAD y por fin conseguí entrar.
¿Fue ahí cuando hiciste tu primera obra “importante”?
En efecto, allí ya entré en contacto con mucha gente joven que nos queríamos dedicar a esto y nos llamaron para hacer Las bicicletas son para el verano. Fuimos todos al Teatro Español donde nos hicieron unas pruebas y me dieron un papelito en la obra. Ese fue mi primer trabajo. Curiosamente, para gran disgusto de mi profesor de interpretación que no paraba de decirme “con lo poco que sabes, qué coño haces encima de ese escenario”. Fue una experiencia inolvidable.
Y llegó la mili...
Efectivamente, y tuve que abandonar Las bicicletas son para el verano. Después, al regresar hice tercero de la Escuela y comencé a trabajar pues como todos. Comencé a trabajar con el profesor de verso, José Osuna, que a la vez era productor y director de teatro. Por aquel entonces estaba haciendo la obra Fuenteovejuna. El actor que hacía el papel de gracioso se le fue y me llamó. Tuve solamente tres días para preparármelo entre estudio y ensayo.
¿Cuál fue la primera sensación de haber pensado en la interpretación como profesión?
En la primera asamblea de actores a la que acudí. Estaba ahí sentado con todo el firmamento de la profesión y me di cuenta de que nadie me miraba con recelo y no se comportaban como si fueran de otra galaxia.
Tras tu formación teatral, ¿cómo fue tu adaptación al mundo audiovisual?
Mi primera aparición en televisión fue con Antonio Mercero haciendo Turno de oficio y fue una experiencia fantástica porque, a pesar de que yo había dado ya algunos cursos de televisión y cámara, Antonio me enseñó cómo funcionaban todos los tipos de planos, desde el primer plano hasta el general. Yo tenía una secuencia en un plano muy corto y tenía la manía de mover mucho la mano, por lo que se salía del plano. Mercero insistía en que no hacía falta que moviese tanto la mano. Volvíamos a rodar y lo mismo, otra vez cortaron. Al final Mercero me puso a mí mirando a través del objetivo la cámara y él se puso realizando la acción y a la vez mostrándome los límites del encuadre de la cámara. Mercero me enseñó mucho en cuanto a la interpretación en televisión y me di cuenta de que la técnica interpretativa entre un sector y otro son muy distintos.
¿Cómo se adapta uno a la inconstancia de esta profesión?
Esa es la gran pregunta que todos quisiéramos contestar. En mi caso, por lo menos, dos veces estuve a punto de coger las maletas y regresar a Oviedo.
¿Qué lo impidió?
En la primera fue al coger el teléfono, justo cuando me iba a ir. Me llamaban para una sesión de doblaje. La segunda vez estaba en la misma situación, con la maleta en la puerta y en ese caso creo recordar que era para una serie de televisión. El secreto quizás pueda ser aguantar, tener mucho optimismo, saber que tienes mucho que ofrecer encima del escenario y delante de la cámara y aguantar.
¿En esta profesión Dios aprieta pero no ahoga?
¡Alguno se ha ahogado!, pero bueno, quizás no haya sido Dios, quizás haya sido por sí mismo. Como yo fui socorrista quizás me salvé (risas). Pero ya en serio, lo peor no es el hecho de no tener dinero para comer o para pagar el piso, lo peor es tener la sensación de que no sirves para esto. Eso es lo más preocupante.
¿Trabajaste de socorrista?
Durante los veranos, trabajaba de socorrista en Asturias. Yo trabajaba seis meses de socorrista y luego vivía de lo que me daban aquí en Madrid en el desempleo. Aparte de este trabajo, tuve otro muy curioso, que fue ser relaciones públicas de una discoteca. Lo más curioso y paradójico de todo esto es que el puesto de socorrista lo conseguí porque sustituía a otro que precisamente se iba a hacer una película.
De todos los trabajos que has hecho, ¿cuáles son los que recuerdas con más cariño en cine?
En cine te diría que dos películas y además las dos de La Cuadrilla. La primera que destacaría sería Justino, un asesino de la tercera edad. Era un película coral, a excepción de Justino. Era una película maravillosa y con un ambiente en el equipo magnífico. La segunda, también de La Cuadrilla, por rodar durante más de un mes en Galicia. Salir de Madrid y estar con todo el equipo tanto tiempo conviviendo.
¿Y en televisión?
Quizás, también por toda la trascendencia que tuvo, te diría que Médico de Familia. La primera y la segunda temporada, en las que yo tenía un personaje fijo y la relación con el equipo era también excelente. Además, escuchar a Emilio Aragón diciéndonos cosas como “bueno, chicos, vosotros sois los actores, enseñarme”. El trabajo era encantador, siempre bajo la premisa de la risa, del buen hacer... Se trabajaba muy bien.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere ser actor?
Que estudie. Que estudie y sea además consciente de lo que quiere hacer. Cualquier tipo de sabiduría es válida para interpretar, pero estudiar arte dramático es fundamental. Ser consciente de las posibilidades que tiene. Sobre todo estudiar.

Entrevista realizada por Jorge Dantart
| Recomendar Post: | |
|---|---|
| |
|

En esta profesión hay que apostar por uno mismo
Javier Pereira (Madrid, 1981). Este joven actor ya tiene una larga carrera a sus espaldas. Lleva desde los quince años tras las cámaras y ha cosechado éxitos tanto en cine como televisión. En esta entrevista nos habla de sus comienos.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
En coche (risas). No, en serio. Pues fue un poco todo casualidad, yo creo. A los trece años mi familia me propuso apuntarme a una actividad extraescolar, además de fútbol y esas que solemos hacer los chicos a esa edad. Entonces decidí a apuntarme a teatro en un centro cultural en Puerta de Toledo en el que estuve durante un año, desde los trece hasta los catorce años. Me lo pasé muy bien ese año y pensé que era divertidísimo, así que tenía ganas de seguir adelante con esa experiencia. Fue entonces cuando me hablaron de una escuela mejor, la de Cristina Rota. Conseguí ingresar y estuve cerca de seis años. A partir de ahí todo fue más o menos surgiendo, ya que una vez dentro iban surgiendo casting y procuraba presentarme a muchos. Al empezar a cogerme en los casting todo fue desencadenándose de una manera u otra.
¿Qué tal fue la experiencia en la Escuela de Cristina Rota?
Para mí muy buena. Yo estuve seis años en vez de cuatro ya que entré con catorce años. Estuve desde los catorce hasta los veinte, por lo que ahí dentro crecí también personalmente y descubrí muchas cosas de la vida. Fundamentalmente he crecido y me he formado ahí. Una experiencia muy buena dentro de que cualquier escuela tiene tanto sus cosas buenas como las malas, pero yo me quedo con lo bueno. Aprendí y me divertí mucho y fue algo muy positivo.
¿Cuál fue la clase que más te aportó?
Hombre, en el fondo la interpretación y que es la que más gusta, ya que vas conociendo todo tipo de obras y a través de ella te vas también metiendo más en este mundo. Es posiblemente con la que más te diviertes. El resto de las asignaturas, como por ejemplo las de baile son también muy divertidas, sobre todo a esas edades, en las que necesitamos desinhibirnos un poco.
Tú ya habías estado trabajando a nivel profesional antes de acabar tus estudios en Cristina Rota...
Sí, de hecho yo acabé las clases y la serie Al salir de clase el mismo año. Acabé a los veinte años, pero yo ya llevaba trabajando bastante. Desde los quince iba trabajando así que tuve que ir combinando como podía los cursos con los trabajos que me iban llegando. Mi primer trabajo fue justo a los quince años en un cortometraje en blanco y negro que se llamaba Campeones. Aquél cortometraje tuvo bastante éxito.
¿Y en televisión?
Mi primer trabajo en televisión fue un año más tarde en una serie que se llamaba Señor Alcalde, con Carlos Larrañaga y María Barranco. Fue una buena experiencia pero la serie duró solamente tres meses. De ahí ya fui desencadenando trabajos en televisión. Comencé en la serie Nada es para siempre, donde tuve otro papel fijo. Había tenido también personajes episódicos en varias series, como en El Súper, Hospital Central, Policías o El Comisario. Tras acabar en la serie Nada es para siempre, para Antena 3 y que tuvo cierto éxito entré a formar parte del reparto de Al salir de Clase, en el año 2001.
Hiciste un pequeño parón al terminar la serie...
Sí, me marché de viaje. Estuve ocho meses fuera de España. Cuatro meses me marché a Londres para acabar otros cuatro meses en Los Ángeles. Me fui porque en aquel momento no tenía trabajo y pensé que era un buen momento para hacerlo. Quería aprender inglés y vivir un poco. Además era un momento en el que ya había también concluido todo lo que me ataba aquí, tanto mi formación como la serie. Al volver me ofrecieron un buen papel en una película titulada Frío sol de invierno en el año 2004 y dirigida por Pablo Malo.
¿Qué tal la experiencia de Frío sol de invierno?
Muy buena. No era mi primera película, ya que yo había rodado antes otra, Hasta aquí hemos llegado, con Carlos Sobera. Frío sol de invierno fue una experiencia muy buena en la que tuve la suerte de trabajar con actores como Marisa Paredes, Unax Ugalde, Marta Etura. Creamos un grupo de gente muy bueno con el que resultó un auténtico placer trabajar. Trabajar con Marisa Paredes fue genial, ya que al principio sientes cierta idolatría por la talla de estas actrices, pero luego son muy buenos compañeros y muy cercanos. Te apoyan mucho.
A partir de esa película llegaría una larga lista de colaboraciones en cine...
Sí, tuve la suerte de comenzar ya a adentrarme en el cine y trabajé en buenos proyectos durante los siguientes cinco años. Películas como A golpes, Heroína, con Gerardo Herrero como director, Tu vida en 65’ o Días Azules de Miguel Santesmases junto a Oscar Jaenada.
Con respecto a Heroína también tuviste la suerte de trabajar junto a Adriana Ozores.
En efecto, la verdad es que en cuestión de madres no me puedo quejar (risas), trabajar con Adriana Ozores fue un auténtico placer. También hice otra película con una gran actriz como Pilar Bardem. Siempre he estado muy bien acompañado en ese sentido.
Ahora, tras cuatro años dedicado al mundo cinematográfico regresas a televisión con un papel en la serie de Cuatro Cuestión de sexo. Notas el cambio entre un medio y otro.
Cuando hice la película Frío sol de invierno había hecho el parón ese de ocho meses y no me fue tan difícil adaptarme. Ahora he vuelto a televisión y vuelvo a cambiar. No es algo muy brusco pero sí que se nota.
¿Qué tal la experiencia teatral en Cristina Rota?
Yo destacaría como experiencia La catarsis del tomatazo, que se hace todos los fines de semana y es una obra en la que puedes probar nuevas cosas y sobre todo la reacción del público. Era un poco ir a la guerra. Ahora echo de menos esa reacción del público y vivirlo en directo, ya que ahí no te podías equivocarte ni retomar y ese mundo que tiene el teatro. Es una espina que tengo clavada y espero volver pronto al teatro.
¿Qué consejo le darías a la gente que está empezando?
Que vayan con todo. Creo que lo más difícil es saber lo que quieres hacer, y si lo consigues es un gran paso. Echarlo todo y apostar por uno mismo.
| Recomendar Post: | |
|---|---|
| |
|
Trabajando se aprende muchísimo
Marco de Paula (Sevilla, 1977). Comenzó como modelo y ahora tiene ya una larga carrera televisiva. Se reunió con nosotros para contarnos cómo comenzó su andadura en esta profesión.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
La verdad es que no recuerdo exactamente del momento en que decidí ser actor. Sí de cómo empezó el gusanillo, que me empezó aquí en Madrid. Yo, lo que se llama vocación, no tenía realmente al principio.
¿Qué querías hacer entonces?
Yo, para ser sinceros, lo que quería era triunfar, pero no sabía exactamente en qué (risas). Hice de todo. Me metí en un grupo de música, pero no era lo mío ya que tocaba fatal, aunque aprendí un poco a tocar el piano. También me metí a jugar al tenis, pero tampoco se me daba nada bien. Me echaban de los colegios e institutos ya que era un “poquito” inquieto. Esa inquietud fue lo que me hizo viajar de Sevilla a Madrid, donde empecé a trabajar como modelo con dieciocho años.
¿No tuviste hasta llegar a Madrid ningún tipo de “vocación”?
Bueno sí, de alguna u otra manera. A todos nos gustan las películas y el entorno, lo que rodea a la profesión. Pero fue una vez aquí, que empecé a tocar un poco interpretación.. En publicidad de una u otra manera debes interpretar. Así fue como me empecé a divertir interpretando. Sacas a relucir al niño que tienes dentro.
¿Comenzaste ahí tu formación?
Fue en ese momento cuando comencé a formarme, aunque tampoco estuve mucho tiempo, unos meses con Juan Carlos Corazza y con Ofelia Angélica. Ahí aprendí lo que era el método y lo que significaba. El método está estudiado, no creo que sirva igual para todos, pero puedes sacarle partido. Fueron buenos cursos, pero duro poco tiempo ya que enseguida me salió la oportunidad de interpretar un papel en una serie de televisión. Yo seguía trabajando como modelo y la misma agencia con la colaboraba me llamó para hacer un casting, ya que Antena 3 iba a comenzar una serie, Nada es para siempre. Me hicieron siete pruebas de todo tipo, incluso en una debía presentar una especie de telediario, haciendo del hombre del tiempo, contando chistes... Al final me cogieron.
¿Qué tal esa primera experiencia en televisión?
Ahí aprendí muchísimo. Me di cuenta que trabajando se aprende muchísimo ya que debes estar peleándote constantemente con las dificultades que te van surgiendo. Estuve nueve meses. También me lo pasé muy bien, ya que grabábamos en Galicia, mucha gente joven de la que aprendí mucho, sobre todo de los actores con veteranía, a los que observaba mucho para aprender.
Tu siguiente paso...
El típico año de parón. Aún así yo era muy jovencito y tampoco me asusté mucho. Acababa de terminar una serie y debido a mi inquietud volví a ejercer como modelo aparte de aprovechar el tiempo para viajar. La verdad es que he tenido suerte y siempre me ha ido bien, no me puedo quejar. Al cabo del año comencé a ponerme las pilas y volví a trabajar nuevamente en otra serie llamada Veintitantos, de Tele 5, que era la continuación de Al salir de clase. La serie la grabamos en seis o siete meses, pero duró sólo tres meses y no fue ningún éxito. No llegamos ni al siete por ciento de audiencia.
Luego te marchaste a Canal Sur...
Sí, justo al terminar la serie con Tele 5 me salió un papel en la serie Arrayán, amitida por Canal Sur. Y de ahí a Hospital central.
¿Cómo conseguiste meterte en la piel de un médico?
En la serie tenemos asesores para ello y aparte otra asesora del Samur. Con ella estuve en la ambulancia, me explicó cómo era el funcionamiento así como información, que aún tengo que digerir, porque no veas las “palabritas” que utilizan (risas). Y más o menos te das cuenta de que día a día, al final, es como sota, caballo y rey. Mantener al enfermo estable para llevarlo al hospital, superando todas las complicaciones que van teniendo en el proceso. Acabas aprendiendo muchísimo, tanto del lenguaje, como de las herramientas personales que utilizan y sobre todo de la relación que acabas manteniendo con el enfermo. Yo los admiro muchísimo.
Tú como actor, ¿qué herramientas utilizas?
Yo no pienso mucho en lo que se va a ver, sino en la interacción de mi personaje con los otros. Luego el producto suele salir mejor. Cuando empecé sí que estaba demasiado pendiente de gustar, de caer bien, etc... Eso te limita mucho, porque es inevitable que haya personajes que no gusten, por lo cual no puedes estar constantemente pensando en la reacción que hay tras la pantalla. Hay que pensar en sacar ese personaje adelante, darle vida y hacerlo rico.
“La televisión es un día a día donde evolucionas mucho como actor”
Tras muchos años delante de la cámara, ¿cómo has notado tu propia progresión como actor?
Mucho, las limitaciones, la tensión, estar pendiente de superficialidades... Es con el tiempo y con el trabajo diario cuando también vas dándote cuenta de lo que se trata esta profesión y además vas divirtiéndote y pasándotelo bien. Cuando ya comienzas a tener algo de tablas es cuando también te arriesgas más a la hora de encarar una secuencia, a ser más valiente y dejar que fluya más todo.
¿Crees que la televisión es una buena escuela?
La televisión tiene una mala fama que yo no acabo de entender. La televisión es un día a día donde evolucionas mucho como actor.
Dentro de tu experiencia teatral, ¿cuál es el papel que más destacarías?
Mientras estuve en Andalucía grabando la serie Arrayán, estuve también en un grupo teatral “La gaviota”, donde hice personajes muy satisfactorias. Trabajando en ese grupo perdí el miedo a la improvisación, aprendí a dejarme llevar. No hay un papel concreto, quizás el conjunto de esa colaboración.
¿Estáis en televisión más “atados” que en teatro?
Estamos más limitados, porque dentro de lo que cabe, juegas con cámaras y con mucho equipo técnico y te debes ceñir mucho a sus movimientos., al concepto que tiene realización. Pero cuando te acostumbras te mueves con más facilidad. También echas de menos la reacción directa del público. Esa conexión tan inmediata con el espectador.
¿Cuál ha sido tu peor momento como actor hasta ahora?
No he tenido muchos momentos puntuales negativos. Pero sí inseguridad, verlo todo negro, pensar que esto no es lo tuyo, que no me dan ningún papel, etc... Lo bueno es que si insistes un día sale el sol, ves la oportunidad, aunque también hay que saber cogerla. Hay que luchar mucho. Para mí tanto los momentos buenísimos como los malísimos son duraderos. Teniendo convicción y fe de lo que quieres conseguir, seguro que se consigue. O al menos eso espero y que me siga yendo bien. Yo ahora estoy aprendiendo y espero seguir haciéndolo siempre.
¿Qué te parece la iniciativa de Cinemavip?
Genial. La gente del medio lo habíamos tenido de otra manera, pero no así. Si nos podemos unir todos, tendremos un lugar de encuentro donde colaborar todos.
Qué secuencia cinematográfica te ha impactado últimamente.
Volví a ver de nuevo El padrino II y me volvió a impactar la muerte de Fredo. Me parece increíble.

Entrevista realizada por Jorge Dantart
| Recomendar Post: | |
|---|---|
| |
|

La experiencia se consigue trabajando
Aure Sánchez (Zaragoza, 1977)
Actor licenciado en Derecho es un rostro muy popular en televisión gracias a sus personajes en televisión. Actualmente trabaja en la serie de Telecinco Yo soy Bea. Aure Sánchez nos cuenta su paso por televisión, cine y teatro.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Yo soy de Zaragoza y estuve allí hasta los quince años, luego por motivos familiares nos trasladamos a Madrid. Terminé aquí mis estudios y comencé una carrera. Yo aún no tenía muy claro el hecho de querer ser actor. Sí es cierto que ya había ido ocasionalmente a algún casting para publicidad, pero era algo que no estaba del todo en mi vida. Quizás aún no era lo suficientemente maduro para saber exactamente lo que quería hacer.
¿Qué carrera comenzaste a estudiar?
Estudié Relaciones Laborales en la Universidad Carlos III. Más tarde al licenciarme, hice un Master para especializarme en Derecho Laboral y ahí estuve hasta los veintidós años. A partir de ahí fue cuando ya empecé quizás a plantearme el formar parte de esta profesión. Yo me apunté a una agencia de modelos y comenzaron a llamarme para desfiles y anuncios. Yo pensaba que no valía mucho para eso ya que no tenía mucha altura como para desfilar, pero insistieron, así que hice un par de desfiles. Fue una buena experiencia a través de la cuál comencé a meterme en el mundillo y a conocer gente.
¿Lo compaginabas con tu trabajo?
Sí, mientras seguía trabajando con la agencia comencé también a trabajar en una gestoría. Por esas fechas fue cuando me presenté a un casting de teatro en el Alfil y me cogieron para una obra que se llamaba El gran mirón, una parodia de Gran Hermano con gran éxito entre el público Seguidamente una serie de personas que trabajaban en televisión fueron a ver la obra al teatro. Tuve la suerte de que les gustó mucho mi interpretación y mi personaje.
Te llamaron para trabajar con ellos...
Sí, me llamaron para un programa que se llamaba La Central, presentado por Jesús Vázquez. La lástima fue que el programa duró apenas tres emisiones.
¿Cuál era tu papel en aquél programa?
Fue la primera experiencia en televisión y era algo distinto para mí. Hacía de un reportero bastante macarra, que se llamaba Javi. Era un tipo muy extremo. La verdad es que era muy parecido al personaje que hacía en la obra de teatro. Fue un buen personaje porque era bastante simpático, el más gracioso... Al terminar el programa, dos meses después, tuve la suerte de que me llamasen para la serie Al salir de clase. Entré a trabajar enseguida y tuve que dejar mi gestoría. La verdad es que lo dejé todo porque compaginar otro trabajo con el ritmo que llevábamos en la serie era muy difícil. Lo bueno es que también pude independizarme. Esa quizás fue mi primera experiencia televisiva “real”, ya que con el anterior programa casi ni me enteré.
¿Qué tal esa experiencia en Al salir de clase?
Muy bien. Parece mentira que hayan pasado ya siete años de aquello. La verdad es que conocí a gente maravillosa y creo que fue una de las mejores etapas de mi vida. Todo era novedoso, con gente joven. La serie duró mil trescientos capítulos y yo llegué en el capítulo ochocientos. Estuve bastante tiempo.
¿Cómo te supuso entrar en una serie con tal éxito entre un público joven?
Yo veía Al salir de clase como espectador. Más tarde lo acabé viendo como mi profesión. Cuando yo voy a grabar una serie o hago una obra de teatro voy a hacer mi trabajo. Es cierto que cuando llegué el primer día pues evidentemente me chocaba mucho el hecho de ver unas cámaras, el plató... Antes, los dos o tres primeros meses estaba muy sorprendido y no me llegaba a creer del todo el estar trabajando en mi profesión y cobrando, sobre todo porque no había estudiado nada anteriormente.
Fue entonces cuando te pusiste a estudiar...
Efectivamente, ya que vi que aquello era una profesión seria, así que me apunté a una academia y comencé mi carrera de arte dramático. El problema es que en el segundo año tuve que dejarla ya que me salió la obra de teatro Eloísa está debajo de un almendro en el Teatro español, que debía compaginar con la grabación de la serie. Estuve ocho meses compaginándolo y fue muy duro. Al principio era complicado porque eran muchas horas y son medios distintos, con ritmo distinto. Fue muy cansado.
Más tarde reanudé mi carrera y la terminé.
Y llegó el cine...
Sí, con la película Los novios Búlgaros, de Eloy de la Iglesia. Fue una experiencia muy buena, sobre todo por trabajar con Eloy, ya que era su primera película tras una larga enfermedad y estaba muy orgulloso de que hubiese contado conmigo. El mundo del cine me fascinó, además, ya había visto películas suyas como El pico, El pico II, La estanquera de Vallecas y Colegas, así que estaba muy ilusionado por trabajar con él. También, aparte del cine, colaboré en varios cortometrajes, pero enseguida me llamaron para Hospital Central, donde estuve dos temporadas, así que estuve de nuevo metido de lleno en televisión.
Ya tenías experiencia en televisión...
Claro, por lo que ya tenía otra perspectiva del medio, ya estaba acostumbrado. También es cierto que, a diferencia de Al salir de clase, Hospital Central era una serie semanal, donde se trabajaba más despacio. Estuve muy a gusto. Cuando terminó mi intervención en la serie cambié nuevamente de medio para irme a Barcelona a hacer un musical llamado Hermanos de sangre, dirigido por Luis Ramírez, que fue genial porque tenía que cantar, yo no sabía y estuve durante un dos meses dando clases de canto. Lo pasé un poco mal debido a mi inexperiencia, pero cuando ya lo consigues es un reto más que has superado. La experiencia se consigue trabajando.
Veo que has encadenado un trabajo con otro...
Sí, la verdad es que yo no he tenido hasta la fecha muchos parones. Sí de cuatro o cinco meses, como cuando dejé el musical, pero hasta el momento he tenido bastante suerte en ese aspecto. Tras esos meses y algún episódico que otro en alguna serie, llegó Yo soy Bea, con la que estoy muy contento en estos momentos.
¿Qué opinas sobre la iniciativa que propone Cinemavip?
Que es necesario, el hecho de que nos juntemos, sea el foro que sea, para sacar adelante esta profesión y ver los trabajos de los demás, es algo buenísimo.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar en esto?
Que tengan los pies en el suelo y si hacen este trabajo, que lo hagan porque amen esta profesión. Esto es un oficio y tienes que formarte e ir ganando experiencia poco a poco. Hay que arriesgarse.

Entrevista realizada por Jorge Dantart
| Recomendar Post: | |
|---|---|
| |
|