
cine, cortos, personajes

Lo de los irlandeses merece una mención aparte, siempre han sido una sociedad convulsa que debido a su coraje no han cedido ante nada o al menos la mayoría no ha cedido, aquello siempre ha sido un polvorín, pero incluso entre ellos mismos, ya no solo con el invasor inglés, ni siquiera históricamente han sido capaces de ponerse de acuerdo para constituir un frente único en la lucha por su independencia y probablemente un estamento de los que más daño ha hecho en todo esto ha sido la religión, dividida en católicos y protestantes.
Greengrass lo que hace con esta película es mostrarnos parte de la historia de este convulso país de abigarradas gentes en concreto una de sus jornadas más negras, el movimiento de derechos humanos promovido por Ivan Cooper (James Nesbitt) decide hacer la marcha que tenían prevista para el 30 de Enero de 1972 y que fue prohibida, protestaban por la nueva ley que permitía encarcelar a cualquiera que el gobierno británico sospechara que fuera activista del IRA.
Hasta el día de hoy no se han aclarado del todo los hechos existiendo una versión oficial y otra que es la que pregonan a los cuatro vientos los que lo vivieron en sus carnes y en la de sus familiares, ya que hubo catorce muertos civiles en total, el director toma partido de una forma definitiva en los hechos decantándose por la versión más popular.
Ejecuta una correcta película documental con muchísimas tomas con cámara al hombro para hacernos creer que estamos metidos en los hechos y que vemos en primera fila lo que realmente ocurrió, esta técnica es la que da veracidad a la película, la que nos hace meternos dentro de ella, es como si se hubiera deseado que ya que nadie toma parte a favor de la verdad el mismo realizador se decantará por ello a tomarla él.
Aun así los hechos parecen narrados con gran veracidad o al menos credibilidad, desde el enfoque varios personajes que van a tomar partido en tan fatal jornada, desde el chaval que estará colocado en la barricada tirando piedras hasta el soldado paracaidista que se encuentra al otro lado de la misma con su fusil de asalto cargado dispuesto a responder ante cualquier mínima provocación, y si esta no existe probablemente se la imagine, buscando así una excusa para provocar la carnicería.
Este es uno de los claros ejemplos que hacen que el cine cumpla una labor social, que acerque a determinadas mentes propensas a sufrir eccema ante los libros, acontecimientos de los que no tenían ni la más remota idea, haciendo pensar que en pleno siglo XXI y en Europa no tan lejos como a veces pensamos, las cosas no marchan tan bien como parecen y la libertad no se reparte por igual a todos, si al menos a alguno este film le sirve para aprender algo, me doy por satisfecho.
TRONCHA
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Una película muy recomendable para conocer la situación social de Irlanda. Quiero destacar la banda sonora, la canción de U2 que lleval el mismo nombre que el film. Una auténtica obra de arte
Enviado el 01/05/2008 a las 18:29 horas por Dani Rivas
Irian tu no eres débil, es que eres un tio mu grande, pero mu sensible y con un par. Saludos...
Enviado el 29/04/2008 a las 11:49 horas por troncha
Saludos. Este tipo de cine social, que refleja situaciones de conflicto, injusticia, rencillas, enfrentamiento, siempre intento no tomármelo muy en serio en cuanto a fondo discursivo se refiere, porque creo que siempre tiene un mensaje sesgado en uno u otro sentido, cosa natural cuando está hecho por seres humanos, y la actitud y juicio sobre las cosas se nos sale por los poros por mucho que intentemos contenernos. El caso es que al final siempre acabo dejándome arrastrar por la dimensión emocional de estas películas… soy débil. Con esta pasa como con “Omagh”, me encantan ambas, pero reconozco su sensacionalismo, y que una mezcla explosiva de emoción y tensión es la que atrapa al espectador, y uno acaba odiando a los ingleses, cosa que hasta consiguen films como “Braveheart”, y eso que no es “realista” como aquellos dos, pero si que es más romántico: lo que bien manejado capacita más para comer el tarro el espectador desprevenido. Menos mal que películas como “Bloody Sunday” las ve poquita gente, y normalmente tienen más seso que los “consumidores de palomitas de los cines comerciales”, que si no, acababa medio mundo declarando la guerra a quien ciertos directores quisieran… que manipulables somos.
Enviado el 29/04/2008 a las 06:21 horas por irian-hallstatt