
cine, cortos, personajes
Se han planteado que harían ustedes ante una situación extrema en la que su propia vida estuviera en peligro, en la que todo dependiera de una decisión suya, seguro que si que muchos al menos lo hemos pensado, pero otra cosa muy distinta sería cuando realmente nos viéramos delante de dicho escenario cual sería nuestra forma de actuar, recordemos que el ser humano es un animal racional, por este orden primero animal y después racional, cuidado porque a lo mejor nos sorprenderíamos de nosotros mismos ante nuestras reacciones.
La verdad es que Boorman suele mostrarnos la figura del antihéroe como ya hace en “El general” (1998) narrando la historia de un gangster y haciéndonos empatizar con él, aquí el punto de partido son cuatro amigos que deciden pasar un inolvidable fin de semana (realmente esto será así) en un marco natural incomparable, la película en general supone un canto al nihilismo a la vuelta de la eterna lucha del hombre contra la naturaleza y los obstáculos que ella le pone.
Esta expresión de nihilismo como comentaba antes, se ve reflejada completamente en el personaje de Lewis (Burt Reynolds) un superviviente que según sus propias palabras confía en que un día las máquinas dejaran de funcionar y tan solo sobrevivirán los más fuertes y para ello se prepara continuamente, el hecho es que tras el devenir de los acontecimientos todo el grupo acaba contagiándose de esa ideología.
Quizás el realizador inglés se sienta más identificado con la figura de este personaje cazador por naturaleza y la representación de su futurista teoría la represente en el propio río que descienden en canoa, ya que lo convierte en un viaje sin posible retorno en una huida hacia delante donde no queda otra que seguir unidos, el hecho de que uno de sus elementos falle puede suponer la desgracia de los otros y por tanto de la entidad grupal.
Estamos ante una película extremadamente realista, no hay trampas y mucho menos cartón, lo que vemos es lo que ocurre, con pelos y señales, los actores incluso tienen que acometer personalmente muchas de las escenas de riesgo, en ningún momento pretende engañarnos ni acudir al suspense para ver lo que va a ocurrir, es como si quisiera que nos viéramos reflejados en los protagonistas y que de alguna manera el mensaje fuera que nosotros mismos podríamos ser los actores principales de una situación parecida en cuanto nos sacan de nuestro entorno y todo se vuelve desfavorable.
Impresionante fotografía, impresionante naturaleza y entorno, lo que quizás más pena acaba dándonos es que llega un momento en que nos damos cuenta que todo va a acabar desapareciendo es como si Boorman decidiera poner a sus actores en esa difícil situación por una vez en sus vidas, si sobrevives está claro que nunca más volverás a ser el mismo, estas experiencias marcan a cualquiera y sino lo haces acabarás descansando en paz donde nadie te moleste, aunque en un pequeño rincón de la mente de los que te acompañaron siempre existirás.
TRONCHA
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Curiosa historia Paco, y al mismo tiempo escalofriante, de lo que es capaz alguien por ahorrarse dinero, si encima estuviera la vida en juego sería aun peor, supongo. Saludos...
Enviado el 07/05/2008 a las 13:47 horas por troncha
En mis tiempos de redactor de información marítima (no sé nadar pero me apasiona el mar), hice un reportaje a un pescador que me contó la confidencia de que su patrón lanzaba a los marineros al mar, cuando terminaba la época de pesca, para ahorrarse el sueldo. Lo publiqué y ese mismo día lo amenazaron de muerte. Salió corriendo y comenzó a romper un coche para que la policía lo detuviera. Se hizo el loco. cuatro días estuvo en el hospital psiquíatrico. Yo tenía mucha información y al día siguiente, conté el caso y seguí escribiendo... A mi también me visitaron... "El siguiente eres tu si no dejas de escribir..." y seguí escribiendo, con temor a que en cualquier momento los sicarios hicieran el trabajo, pero el patrón, hombre influyente habló conmigo... "Ya está bien de hacer caso a un loco" -me dijo- y me puso una querella por difamación. A los seis meses, el caso quedó archivado en los juzgados. Los marineros fueron contratados legalmente y las tripulaciones se hicieron estables. Mi confidente cambió de aires. Trabaja en un barco de pesca del Cantábrico.
Enviado el 07/05/2008 a las 11:23 horas por Pacobenitez