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Desde el nacimiento de la cadena, Boris y Ana amenizan las tardes de Cuatro, su lucha para captar audiencia ha sido constante y han perdido la batalla. El 22 de febrero Channel nº4 se despide para siempre.
Pero no es culpa del público que ha estado allí, con paciencia, la culpa es de sus creadores, que no han sabido apostar por un formato y se han intentado adaptar a las modas.
La historia del programa se divide en tres etapas, la primera y más interesante era el Channel original. Ellos pretendían ser una alternativa al Tomate, hablaban de corazón desde el respeto y se trataban temas de interés general como sexo, la relación entre los hombres y las mujeres, acontecimientos sociales relevantes e incluso políticos. Y Todo eso hubiera sido perfecto si no fuera porque Boris y Ana no nos dejaban escuchar nada de lo que sus colaboradores decían. Interrumpían, hablaban a gritos, no escuchaban a nadie. Y claro, eso se traduce en coger el mando e ir corriendo a Telecinco.
La segunda etapa vino con la vuelta del parón veraniego. Habían acabado la temporada anterior con buenos datos de audiencia y esperaban llegar con las pilas cargadas. ¡Cambiaron incluso el plató! Y lo conviertieron en un bar de copas chillout en el que cada invitado parecía incomodísimo y las mujeres no podían cruzar las piernas porque ya no había mesa entre su falda y el objetivo de la cámara. Boris y Ana ya no gritaban tanto, habían aprendido la lección, pero el programa decidió competir directamente con la nueva estrella de Telecinco, Está pasando, e hicieron del caso Maddelaine su estandarte. Ver a Boris hablando de esas cosas terminó de rompernos el corazón.
Por último llegó la etapa Fama. Algún listo pensó que la gente tendría ganas de más reality después de un reality de dos horas. No es fácil hacer debate de un reality, aunque lo parezca, no se trata simplemente de poner un video y ponerse a hablar. Y hablando de Fama esta gente no tenía gracia, ni se le notaba pasión.
Ana y Boris son perfectos por separado. Pero juntos no funcionan. Yo solo espero que Boris encuentre el partenaire que se merece y que siga enseñándonos que es posible mezclar con elegancia lo frívolo y lo erudito, su marca de la casa.
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Pienso lo mismo. Tiene gracia, pero si fuera un poquito más serio funcionaría mejor. Parece ser que Cuatro he rellenado el hueco alargando Fama media hora más y programando una serie... Las sobremesas se están quedando chungas; lo único que queda es Sé lo que hicísteis.
Enviado el 17/02/2008 a las 13:41 horas por Juan Polo
Boris es bueno si acompaña un programa, pero no de presentador. Demasiado histriónico y cargante para mi gusto. ¿Qué programa colocarán ahora?
Enviado el 13/02/2008 a las 23:04 horas por Bernardo Martinez Gil