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Una buena formación actoral garantiza un buen resultado
Ana Otero, nacida en Valladolid es una de las actrices más conocidas de nuestro país. Si participación tanto en televisión, cine y televisión, ha sido muy reconocida. Actualmente protagoniza la serie de televisión española “Amar en tiempos revueltos”
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Hombre, yo creo que todo esto siempre empieza de manera muy vocacional, eres un niña, muy pequeña y no te planteas realmente así las cosas.
¿Cuándo empezaste?
Pues yo creo que a los tres años, edad en la que comencé a leer. No paraba de devorar historias, me encantaba también escribir y todo lo que rodeaba a los personajes, la verdad es que fue muy pronto.
¿Cuándo interpretaste a tu primer personaje?
Tendría ocho años y fue en la típica creación colectiva del colegio. La verdad es que tuve una sensación muy especial. Me sentía muy poderosa, esa sensación de estar actuando delante de tanta gente, que te escuchan y que les interesa lo que estás haciendo. También fue un sentimiento de fascinación. Eso era lo hermoso.
¿Te fascinó también el hecho de sentir la reacción inmediata del público?
Pues la verdad es que no fue lo que más me fascinó. Fue más el durante que el propio objetivo. Fue también un adoquín perfecto para ese camino que luego continuó hasta el día de hoy. Lo importante para mí no es ir constantemente en busca de un resultado, sino garantizarse un buen proceso. Una buena narración natural garantiza un buen resultado, más allá del talento. El cómo llegas a ese resultado es lo realmente importante.
Con buena formación…
Claro, una buena formación actoral garantiza un buen resultado. Más allá del talento, lo realmente relevante es el durante y lo que sucede en el durante.
Y saber disfrutar el durante…
Claro, eso es muy importante, pero es como todo en la vida, es como el concepto del éxito o como ocurre muchas veces hasta con el conceptos de los personajes.
¿Qué tipo de personajes prefieres interpretar?
Para muchos actores, hay personajes y personajes. Yo, por mi parte, creo que nunca hay un mal personaje. No hay personajes peores que otro, eso depende de quién y cómo lo interpretan. Hombre evidentemente hay algo insoslayable como por ejemplo la diferencia entre decir sólo un frase y ser el protagonista absoluto de toda una historia, pero, dentro de una normalidad, hay personajes que aparentemente son anodinos, pero luego si son interpretados por personas con mucho talento y capacidad de transmisión, merecen mucho la pena.
¿Cuál fue tu primera experiencia “seria” de formación?
Sin que pueda resultar muy pedante, la verdad es que mi primera toma de conciencia “seria” sobre esto fue cuando empecé a leer. Cuando disfrutas con una historia, cuando descubres a unos personajes en su mundo. Yo entiendo que mi primer paso formativo para poder llegar a una escuela parte del hecho de que leí mucho y no leía desde el mero hecho de leer sino que le daba lecturas a la lectura. A partir de ahí todo fue rodando. Entré en contacto con una pequeña compañía de Valladolid. Más tarde pasé a estudiar durante cuatro años en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid y de ahí me fui a Barcelona a completar mis estudios para finalmente llegar a formar parte de la diáspora de actores que vienen a trabajar a Madrid.
“Es importante darle lenguaje a todo aquello que sabías intuitivamente que había dentro de ti”
¿Qué destacarías de tu paso por la Escuela de Valladolid?
El recuerdo de un aprendizaje constante. La absoluta consciencia de que aquello era muy importante para mí. Y sentir cómo crecías. Notar esa vocación. Darle lenguaje a todo aquello que tú intuitivamente sabías que habitaba dentro de ti. Lo que es una improvisación, lo que es el trabajo. Realizar trabajos de interpretación que te ayudan a elaborar un personaje.
Una vez en Madrid, ¿cómo te debatiste entre lo que es la ilusión y la, a veces, cruda realidad?
No lo viví como algo crudo. Realmente lo era y lo es, y posiblemente lo será siempre. Hay mucha demanda, poca oferta y mucha gente preparada. El talento no es lo que más cuenta en la bonanza de la carrera del actor, cuentan también otras muchas cosas que son muy aleatorias, circunstanciales y muy colaterales, que al final no las maneja uno sino quizás un director de casting que maneja un gran número de cosas a su vez. Partiendo de ahí mi recuerdo no es nada traumático. Yo elegí venirme a Madrid desde la libertad y desde el absoluto convencimiento de que esto es lo mejor que podía hacer. A la vez que eso me interesaban otras muchas cosas como escribir , la poesía, incluso pensé en dedicarme a la psicología. Entonces era algo gozoso porque era algo que yo elegía. Es muy difícil ser actor cuando uno viene de provincias, sin ningún vínculo con el medio. Ya solo el hecho de poder elegir era algo maravilloso. Más tarde el proceso era no parar ni un momento, estar moviéndome constantemente de aquí para allá, es decir, lo habitual.
Al final el esfuerzo por fin se vio recompensado.
Sí, no llegaba al año de estar aquí conseguí un papel en teatro en la compañía de Alcorcón interpretando a un personaje maravilloso, inocente y virginal. A partir de esa obra todo fue desarrollándose poco a poco.
¿Te costó mucho adaptarte al mundo televisivo cuando llegaste a la serie de televisión Todos los hombres sois iguales?
Me costó mucho a nivel personal. Más que nada porque todo te es nuevo y todo te es ajeno. Yo estaba preparada para asumir la responsabilidad y esa generosidad de haber conseguido un personaje protagónico en una serie. Para lo que no estaba preparada era para todo lo demás, que la gente te aborde, fotógrafos en tu puerta, etc… Piensa que en aquél momento todo aquello no estaba muy relacionado con la profesión de actriz, ahora ya sí, ahora todo está más mediatizado. Me descolocó un poco, pero a nivel interno mío conseguí centrarme en el personaje.
¿Y en cuanto a tu primera experiencia cinematográfica?
Yo creo que todas las experiencias cinematográficas que he tenido han sido muy importantes para mí. Creo que en cine lo tengo todo por hacer. Mucho por hacer. El problema es que desgraciadamente tenemos el cine que tenemos y es difícil. En cuanto a mi primera experiencia, fue muy intensa. Coincidí con muchas personas conocidas y eso ayudó mucho.
En cuanto al mundo del cortometraje, en el que participas todo lo que puedes, ¿Cómo vives la situación que atraviesa actualmente?
Lo de los premios Goya me parece un disparate, no lo logro entender porque a mucha gente se le ha llenado la boca diciendo que el cortometrajista es el futuro largometrajista. Eso yo lo creo sin lugar a dudas, pero siempre y cuando se apoye al cortometrajista. Todo esto es un poco la pescadilla que se muerde la cola, si no se apoya al cortometrajista, peores largometrajes habrá, así que yo creo que con esto ya estoy contestando a tu pregunta. Hay que apoyar a la gente que quiere trabajar y que pueda plasmar en una película todo lo que tiene dentro.
¿Qué consejo le darías a alguien que se está planteando el hecho de ser actriz?
La verdad es que no sé dar consejos. El hecho de ser actor no se puede aconsejar, tiene que salir desde el convencimiento de uno y tener las suficientes ganas como para que se haga realidad. Soñar está muy bien, pero cuando tienes que vivir de tu trabajo hay que tenerlo muy claro. Es algo tan íntimo que no creo que se deba aconsejar. Yo por mi parte, nunca me he arrepentido de tomar la decisión que tomé.
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