
profesiones, expertos

La televisión tiene prisa
Juan Manuel Lara (Málaga, 1963), actor. Juan Manuel ha participado en numerosos programas de televisión, películas (Carlos contra el mundo, Astronautas, Karate a muerte en Torremolinos, etc), series de televisión (Tirando a dar, Hospital Central). Actualmente ha rodado la serie de televisión Fago, de próximo estreno. Nos cuenta cómo ha llegado a esto
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Para la interpretación la verdad es que hay miles de caminos. Mucha gente me ha preguntado a lo largo de mi carrera el “¿yo que puedo hacer para estar ahí, para poder dedicarme a esto?. Debe haber siempre una especie de semillita. En mi caso, esa semilla me la dio un profesor de literatura, que tenía en el instituto. En vez de ponernos a leer a Mihura, nos metió a hacer una obra de Mihura.
¿Qué significó para ti esa experiencia?
A mí esa experiencia me caló muy hondo, tanto la experiencia como también la sensación del escenario. Tendría como quince años. A partir de ahí ya tenía ganas de dedicarme a esto.
Y entraste en la Escuela de Arte Dramático de Málaga...
En efecto, ahí fue donde empecé a estudiar, a hacer muchos amigos, muchos contactos, etc...
Pero tú estudiabas filología, ¿no?
Sí, en efecto, pero también es eso que tenemos mucho los actores, como una especie de carrera paralela. Muchos actores han tenido otra carrera, pero yo la mía la dejé en tercero para poder dedicarme más a esto. Además, una vez que empiezas la carrera de Arte Dramático es como una especie de enganche que es muy difícil de dejar.
¿Se puede vivir de esta profesión?
Yo, es cierto que llevo muchos años en esta profesión y la verdad es que puedo decir orgulloso que vivo de esta profesión. Eso no quiero decir que en malos momentos no haya tenido que trabajar de camarero o de otra cosas, pero gracias a Dios vivo de esta profesión y la verdad es que no es habitual.
¿Cuándo fue el primer momento en que tuviste la sensación de que todo esto era un profesión?
Hubo un momento en que di un paso en mi vida en que dije: si tengo que vivir de esto no puedo estar esperando a que me llamen. Yo no estaba en Madrid y en Málaga había ciertas limitaciones, así que decidí crear una compañía con la idea de vivir de esto toda la vida. Hice una compañía que la verdad es que tenía cierta solidez, no una compañía de estas de una obra. La hice porque era mi “curro”. El problema es que mantener una compañía es muy difícil porque no hay demasiados circuitos como para luego sacar el trabajo.. Las ciudades grandes como Madrid, Barcelona o Valencia, que es donde se hacen temporadas, son muy restrictivos con respecto a las compañías independientes. Fue ahí, cuando realicé la primera obra con mi nueva compañía, cuando tuve conciencia de “joder, es que esta es mi profesión” y tuve la sensación de que la actuación estaba en mis manos. Ahí tuve la sensación de que esta profesión es preciosa.
“Fue en el momento en que creé mi primera compañía, cuando realmente me puse a pensar y me dijé: joder, es que ésta es mi profesión”
Tú tienes una formación muy teatral, ¿qué supuso para ti saltar al medio audiovisual?
Empecé en Canal Sur donde participé en muchos programas e hice muchas colaboraciones. Más tarde pasé a la televisión y el cine. Estos medios son muy atractivos para el actor, porque, quieras o no, es un medio que te populariza y por eso siempre, de algún modo te ves recompensado. La adaptación es fácil pero no tanto como la gente lo ve. A medida que vas haciendo más televisión o cine sigues descubriendo muchas cosas y posibilidades. Estamos hablando de imagen, de primeros planos... No es el mismo lenguaje que el del actor de teatro, que habla con todo el cuerpo. Utilizas la voz de otra manera.
Yo te veo un actor muy corporal y me imagino que cuando comenzaste las limitaciones serían difíciles...
Hay una clave muy importante que es la contención, que no es nada fácil. Yo sigo pensando siempre que me estoy pasando más de la cuenta. Ahora mismo, en el rodaje de Fago, me dirige Roberto Bodegas y no para de enseñarme más aún sobre el lenguaje. Cosas del tipo “no te acerques tanto”, “no te muevas tanto”, “no cierres los ojos”. Son movimientos que has hecho toda tu vida, que en cine son fundamentales, y sin embargo en teatro no. Pero claro, es otro código. La mirada es algo fundamental. Como decía Fernán-Gómez “hacer cine es saberse bien el texto y no tropezar con los muebles”
¿Echas de menos la reacción inmediata del público en televisión y cine?
La verdad es que se echa un poco de menos. Es cierto, como ya he dicho que son otros códigos, pero se echa de menos, al igual que otro tipo de cosas, como por ejemplo de no tener que controlar tanto tus propios movimientos. En televisión, por ejemplo, es todo como más preciso. Se investiga y se indaga menos en los personajes que en el teatro . No siempre es así, pero la televisión siempre tiene prisa. Hay veces que la televisión tiene cosas también muy buenas.
¿Qué opinas de la situación de la televisión en la actualidad?
Yo creo que deberíamos dar un salto cualitativo. Deberíamos empezar a hacer ficción pero desde otro punto de vista. Es cierto que todo está en los costes, pero no sé, yo creo que se podría, quizás si alguien ganara un poco menos... No los actores que ganan muy poco (risas). Pero si se destinase más dinero a realizar mejor producciones las cosas cambiarían.
Los malos momentos que se viven en la profesión, ¿pueden llegar a quitar la pasión?
A mí no me quitan la pasión, pero más que nada porque yo tengo pasión por la profesión, pero la profesión no es mi vida única y exclusivamente. Mi vida está compuesta por un montón de cosas. Eso no significa que yo no dé todas las horas de mi vida para esto, pero hay que tener más cosas en la vida. De entrada porque si ocurre un momento de bajón ,por lo menos tenemos más cosas importantes por las que seguir adelante. Tengo muchas cosas, mi familia, mi ciudad y por supuesto, mi profesión.
Si algún joven te para y te pregunta qué hay que hacer para ser actor, ¿tú qué le dirías?
Bueno, yo tengo una joven en casa que me dice lo mismo, que es mi hija Olivia y quiere ser actriz. A eso no se puede oponer nadie, pero hay que saber que esta profesión no es fácil. Se juega con el sentimiento, la autoestima se viene abajo rápidamente. Hay que aprender a cometer errores y aprender de ellos. En esta profesión aprendes y te frustras diariamente. Es una profesión que tampoco tiene un final claro. No tiene jubilación anticipada. Pero, por otro lado es una profesión maravillosa que te hace descubrir muchísimas cosas de ti mismo. Hay que trabajar y prepararte mucho. Hay mucho más que la televisión y el cine. Y, desde luego, el que se quiera meter a esto para ser famoso que elija otro camino porque sería más corto y con menos disgustos.
Entrevista realizada por Jorge Dantart
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