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Me escondí en un tren para conseguir un papel
Valeria Arribas (Madrid, 1976),. Actriz de televisión y teatro, actualmente es una de las protagonistas de la producción de televisión Planta 25. En esta entrevista nos cuenta cómo llegó a entrar en el mundo de la interpretación.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Bueno... vamos a empezar por obviar la típica gracia de que he llegado en taxi (risas). No, ya en serio, no me planteo hasta donde he llegado, la verdad, porque creo que todavía queda camino por delante, pero si tuviese que echar la vista atrás y plantearme la situación en la que ahora me encuentro, creo que ha sido una mezcla entre estudio, mucho trabajo y, por qué no decirlo, también suerte. Hay mucha gente muy preparada y sería ridículo no admitir que el factor suerte entra en juego de una u otra manera.
¿Cuál crees que ha sido en tu caso el factor suerte?
Ya me lo han preguntado en alguna que otra ocasión y siempre suelo contestar que mi suerte tiene un nombre: Concha Velasco. Ella fue la que me dio la primera oportunidad con la obra de teatro Inés desabrochada. Confió en mí y desde entonces metes cabeza y todo va saliendo, aunque en esta profesión nunca se debe decir “ya está hecho, ya lo he conseguido” El punto de origen a nivel profesional fue ella, aunque también iba respaldada por muchos cortos y trabajos interesantes.
¿Cómo y cuándo decidiste llegar a ser actriz?
La verdad es que desde siempre, ya que nunca me había planteado otra cosa, desde que yo recuerdo, siempre quise ser actriz. También ayudó mucho a ese deseo de actuar el hecho de que ya desde muy pequeña, entré a formar parte de un pequeño grupo de teatro en el que me apunté. Sé a ciencia cierta cuáles eran mis prioridades recordando anécdotas. Por ejemplo daba la casualidad de que las horas de ensayo de las obras de teatro coincidían con las clases y yo solía faltar para poder acudir a los ensayos. La ilusión por actuar parecía estar bastante clara.
Más tarde, en lugar de estudiar interpretación comenzaste una carrera universitaria.
En efecto, pero por presión paterna estudié Comunicación Audiovisual en la Universidad Europea (CEES). Más tarde me sentí muy agradecida de que me impulsasen a estudiarla antes de comenzar en serio mi carrera como actriz, estoy muy orgullosa de haberla terminado, porque aparte de tener un título, eran unos estudios que tenían bastante que ver con el trabajo que realizo ahora y me sirvió de base en muchos aspectos.
Fue justo al terminar Comunicación Audiovisual cuando comenzaste tus estudios de interpretación...
Sí. Conseguí entrar en la Escuela de Cinematografía de la Comunidad de Madrid (ECAM) en la especialidad de Interpretación. En la ECAM, aparte de realizar más de diez cortometrajes en diversos formatos (desde vídeo hasta 35 milímetros), conocí a mucha gente relacionada con el medio audiovisual con la que colaboré en muchos trabajos así como recibir clases buenísimas en las que aprendí muchísimo sobre cine y televisión.
Dónde se aprende más: ¿en las clases o en los rodajes?
Realmente se aprende más en los rodajes con los compañeros, aprendiendo el modo de trabajar, la dinámica, el trabajo en equipo, pero sin desmerecer en absoluto el resto de las disciplinas que aporta la escuela de cine. Fue una formación muy positiva.
¿Qué ocurre cuando terminas esa formación y tienes que comenzar “a volar”?
Bueno, realmente la formación no termina nunca, siempre tienes que continuarla porque en esta profesión nunca se llega a saber del todo. Aún así, es cierto que al terminar los estudios en la escuela de cine me sentí un poco perdida, sales al mundo real y no es tan fácil encontrar trabajo así de primeras. Por eso comencé a hacer todo tipo de trabajos. Uno de aquellos trabajos, de los más satisfactorios, fue ejercer de regidora en el Teatro Nuevo Apolo en la obra Siete novias para siete hermanos. Estuve allí tres meses hasta que por fin me llegó la oportunidad que esperaba.
“Se aprende más en los rodajes con los compañeros, que en cualquier clase”
La llamada de Concha...
En efecto. Concha Velasco había visto trabajos míos y un día me llamó. Ella estaba haciendo la obra Inés desabrochada, dirigida por Pedro Olea y con texto de Antonio Gala y necesitaban sustituir a una de las actrices. Yo, al principio estaba muy “acojonada”, pero a una oportunidad así no se le puede decir que no. Sobre todo por la oportunidad de actuar con grandes actores como la propia Concha, Paco Valladares o Nati Mistral.
¿Cómo fue la experiencia?
La obra duró un año y medio por toda España y fue una experiencia y un aprendizaje inolvidable. Además, la relación con Concha fue excelente y ya, una vez terminada esta obra, me llamó para su siguiente trabajo Filomena Marturano, donde estuve otro año y pude perfeccionar todo lo aprendido anteriormente. Fueron casi tres años de “coger tablas”, nunca mejor dicho. Y de ahí el salto a la tele.
¿Cómo ocurrió ese cambio?
Es una anécdota muy graciosa. Estábamos en Palencia con la obra de teatro. Cuando viajamos tenemos prohibido salir de la localidad donde actuemos durante los días que representamos. Pues bueno, una vez en Palencia recibí una llamada de teléfono en la que me querían hacer una prueba en Madrid para una serie de televisión. Decidí ir a Madrid en un viaje relámpago sin que nadie se enterase. El problema surgió cuando precisamente me encontré en la estación de tren al productor de la obra, que también iba a Madrid. Imagínate, todo el viaje escondida bajo un periódico para que no me viese. Una vez en Madrid realicé la prueba y regresé a Palencia para actuar por la tarde. Pues bien, esa misma noche me llaman del casting y me dicen que para el aquel papel no encajaba, pero que querían hacerme otra prueba para otro personaje. Así que al día siguiente volví de nuevo a viajar “escondida” hacia Madrid, hacer la prueba y regresar a Palencia a actuar de nuevo. Al día siguiente me confirmaron un papel fijo en la serie “Planta 25”, producida por José Luis Moreno, en las autonómicas. Fue ahí cuando pasé del teatro a la televisión. Ya llevo más de un año y me alegro de haberme escondido en trenes para conseguirlo.
Teniendo en cuenta tu formación audiovisual y sin embargo comenzar a trabajar en teatro... ¿cómo te adaptaste al nuevo medio?
La verdad es que muy, muy suave, ya que también tuve la gran suerte de poder contar con el apoyo de muy buenos compañeros que me han rodeado y apoyado en todo lo que he hecho hasta ahora. En teatro grandes actores como Concha (Velasco), Paco Valladares y Nati Mistral me guiaron y enseñaron a entender el teatro ya que sabían de mi formación meramente audiovisual. Siempre me indicaban cosas como: ve mejor por aquí, no te pases por allá, el movimiento corporal, el control de la voz, etc... Al llegar a televisión ya tenía esa formación, pero también los compañeros de la serie te arropan para que fluyas en un medio como la televisión al venir de hacer tanto teatro.
También has hecho cine....
Sí, también he trabajado en cine. Hasta ahora han sido pequeños papeles en películas como El alquimista impaciente, de Patricia Ferreira o Enloquecidos, de Juan Luis Iborra, pendiente de estreno.
¿Qué diferencias ves entre los tres medios?
El ritmo que se lleva en televisión es continuo, un ritmo bestial donde te agarras constantemente a recursos para que la continuidad sea siempre creíble. El resultado tiene que ser inmediato dada la velocidad con que se graban los capítulos. Por eso, para conseguir el resultado inmediato tienes que tener mucha seguridad.
En el teatro, sin embargo, puedes estar constantemente probando cosas nuevas e ir arriesgándote poco a poco. Puedes conseguir un resultado mejor cada día. También es importante el hecho de que interactúas con el público y tienes una respuesta inmediata, donde se ríen, dónde no, etc.... Esa oportunidad de ver tus fallos o aciertos en el momento no ocurre en la televisión.
¿Y en el cine?
En cine se ensaya y eso es maravilloso porque el director te da su visión, su opinión, su forma de entender la historia que está contando. El director propone, pero tienes también un margen para proponer tu visión de la historia.
También has trabajado en publicidad...
Sí, al comienzo de mi carrera. Al principio era la oportunidad de verme delante de una cámara a nivel profesional y, por supuesto, monetariamente estaba muy bien pagado. Volvería a hacerlo, está ahí y es otra forma de comunicación e interpretación, Siempre y cuando no llegara a encasillarme.
¿Cuáles son tus proyectos de futuro?
Un proyecto de teatro para el año que viene, pero también espero seguir formándome si el ritmo de trabajo actual me lo permite. Pero de momento la formación que me está dando esta serie es magnífica ya que supone enfrentarme diariamente a interpretar e ir dándole forma a un personaje. Tanto el teatro como la televisión me dan la oportunidad de afrontar cualquier otro trabajo con mayor soltura, mayor profesionalidad.
¿Cuál es la meta?
Que no me falte trabajo. Es una profesión que me apasiona, sea el medio que sea.
¿Qué te parece una iniciativa como la que propone Cinemavip?
Cualquier iniciativa de esta índole es maravillosa. Entre nosotros tenemos que apoyarnos mucho y potenciarnos. Debería haber más propuestas así y espero que tenga mucho éxito.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere ser actriz?
Es indispensable la formación y aguantar, porque si consigues aguantar al final llegas. Como decía Woody Allen “el 90% del éxito se basa simplemente en insistir” No puedes decepcionarte y dejarlo. Si quieres realmente algo lucha por ellos.


Entrevista realizada por Jorge Dantart
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Encima de buena actriz, es guapísima. Queremos un beso tuyo Valeria
Enviado el 07/12/2007 a las 17:57 horas por LNM
Yo creo que la formación continua es necesaria. Si además le añades toques multidisciplinares tendrás mejore oportunidades o te será más fácil buscarlas. Gran entrevista Jorge.
Enviado el 05/12/2007 a las 18:20 horas por Bernardo Martinez Gil
Estoy totalmente deacuerdo con Valeria en que en un rodaje se aprende mucho más que en clase, porque te enfrentas con problemas en los que no piensas si no te surjen y desde luego en clase hay mucha teoría, que sin ella es imposible empezar a hacer algo, pero en la teoría no se incluyen la resolución de problemas e imprevistos. Saber resolver dichos problemas es necesario para poder terminar un trabajo, y así se aprende para que ne el siguiente no ocurra lo mismo o se solucione más rápidamente.
Enviado el 05/12/2007 a las 14:04 horas por laurika
Buena entrevista. Yo en cierta medida hice igual que ella, primero estudié una carrera, la terminé y entonces empecé con el cine. A pesar de que la carrera no fuese lo que me apasionaba de verdad, lo cierto es que el hecho de estudiar algo y ser constante en ello hasta terminarlo te da una madurez mucho mayor de cara a afrontar una carrera en el mundo audiovisual, que como vien dice Valeria, se basa más en la constancia y el trabajo que "el talento". El talento sin trabajo no vale nada.
Enviado el 03/12/2007 a las 20:34 horas por Javi-LHP